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Manuscrito


Ilustración: Bruno Millán


Su color café me volvía loco. El tacto, un tanto resbaladizo, de su piel enturbiaba mis pensamientos. Como se desenvolvía entre mis manos era un placer inexplicable… pero, sobretodo, su olor, ese fuerte perfume que dejaba en la estancia, hacía estremecerse hasta el último poro de mi cuerpo, que esperando más y más, se deslizaba, cuidadosamente, hasta lo más fondo de su ser.

Me sentía como un voyeur espiando.

Primero, sentí vergüenza; más tarde, nervios, miedo… conforme me adentraba en su mundo, le conocía más, y eso me asustaba profundamente. Finalmente, no pude evitar llorar por aquel chico.

Siempre recordaré aquella primera lectura consciente, de una vida inconsciente. Plasmada, sin más, en un libro de tapas color café y membranosas hojas centelleantes.


Comentarios

  1. Así que leyendo diarios ajenos... La curiosidad siempre es más fuerte que la prudencia.
    Encantada de que publicites mi blog en twiter. Toda ayuda es bienvenida. Un besazo, juan.

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  2. Bufff es que estoy un poco liado con la tesis final de máster y no tengo tiempo de mirar el blog!!! SNIF SNIF A ver si hago si me paso y leo los nuevos capitulos!!!

    Espero que vaya todo genial Isabel! Besos

    ResponderEliminar

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