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Mostrando entradas de noviembre, 2012

De la dureza de un callo a la debilidad infantil: Barbara Stanwyck

Sin duda hay una actriz que me tiene hipnotizado desde hace varios años, ésta es la maravillosa Barbara Stanwyck. De ella vamos a hablar un poco hoy.
No voy a recitar aquí su biografía que para eso están los libros especializados y la wikipedia. Además... ¿quien no conoce a la Stanwyck? Una de las actrices, con permiso de nuestra querida Marlene Dietrich, que más veces y mejor a representado el papel de mujer fatal en nuestras pantallas y para muchos en nuestras mentes... pues su rostro, su físico, queda grabado a fuego en nuestra mente sin poder evitarlo. Sus ojos de almendra, la nariz aguileña, la voz un poco hombruna que tenía... ese cuerpo que con el que Dios la bendijo y la maldijo al mismo tiempo, pues era una de aquellas bellas troqueladas, rotas por dentro. Una enfermedad en la columna la llevó por la calle de la amargura toda la vida, eso sí en la pantalla -como toda profesional que valga- no se le notaba nada.
Me gustaría señalar dos películas que he visto recientemente: Sorr…

Rosita: transgresión, humor y picardía.

Estoy de vacaciones, he vuelto al pueblo y ésto siempre produe en mi mente un proceso retrospectivo de ciertas cosas que aquí he podido vivir: algunas graciosas, otras tristes... pero sobretodo curiosas. En esta fase retrospectiva me encontraba cuando hablando con un amigo no podíamos parar de reír al recordar cuando conocimos a una de las artistas que más se grabaría en nuestra mente, al principio solamente por su exhuberante físico y curioso espectáculo y más tarde por sus picaronas letras. Recuerdo que fue en una de las fiestas de los jubilados que se organizan en los pueblos...  allí estaba, saliendo tras unos cortinajes de terciopleo azul flanqueada por dos altavoces, una señora ya mayor (para mi vieja, pero claro, yo era un niño), gordita, con el pelo rubio y las uñas muy largas, que se había enfundado en un ajustado vestido negro lleno de brillos y lentejuelas multicolores, y que dejaba al aire la parte de su anatomía más sobresaliente: sus enormes y generosos pechos, cuya p…