viernes, 11 de enero de 2013

¿Alguien ha dicho felicidad?




Cчастье (Felicidad) de Александр Медведкин (1934)

          Ayer los habitantes de Barcelona tuvimos la gran oportunidad de acudir a ver un film del año '34 con música en directo. Y yo, llamado por el interés que despierta en mi el cine soviético, decidí acudir a la filmoteca. Personalmente no conocía esta película, fue una grata sorpresa... algo así como encontrar la felicidad.

                  


           Nos encontramos ante una pieza que hará las delicias de aquellos que amen el cine mudo. Una comedia negra, surrealista y profundamente alegórica. 
La producción que nos ofrece Медведкин es una comedia que como muchas de la época tira del slapstick para articular a su alrededor una parábola político-social, en este caso sobre de la situación de Rusia de los '30; al mismo tiempo que reflexiona sobre el materialismo, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Una sátira que seguramente para muchos falle en la moraleja final, pero que por su ingenuidad solamente dibujará una sonrisa en nuestros rostros. Será sin duda esta esta falta de sutileza lo que hará esta película tan entrañable a ojos del espectador.


Un rasgo que llamó mi atención fue el interés de Медведкин en tratar la historia como una fábula infantil (sacada literalmente de algún cuento de Afanasiev) caricaturizando a todo ser y objeto de la cinta, no quedando lugar a dudas para descubrir quien es el bueno y el malo en este circo social: narices postizas, pies gigantes, caballos con lunares que suben a los tejados, monjes que se pelean por una billetera, cadenas y candados exacerbados -que no hacen más que destacar la idea de propiedad-, soldados que parecen sacados de una fiesta, de cabezudos y gigantes (el poder militar nunca da la cara)... todo este conjunto de bizarreces ayuda a ensalzar la película a una inteligencia (cómica) sublime que queda reflejada -para mí- en una escena maravillosa: la escena del molino... Chaplin o Keaton no hubiesen  dudado en utilizarla.  Pero además de los rasgos estéticos, los diálogos -o cartelas- llegan a ser totalmente impredecibles, dadaistas... como si se tratase de escritura automática.



                Finalmente puede que el producto funcione más como curiosidad que como película en sí, pero ¡qué rareza más excepcional! Sin duda, es el carácter irreverente de sus escenas lo que más nos llama la atención. ¿Será por su parecido a la obra de nuestro querido Goya? ¡GOYA EN MOVIMIENTO!
Sin duda solamente tengo buenas palabras para referirme a este trabajo de Медведкин, tanto por su delirio como por su ingenuidad y/o falta de sutileza.

Disfruten esta road movie soviética al más puro estilo lacado.



Ve a buscar la felicidad y no vuelvas con las manos vacías
Al final la felicidad no era lo que pensabas, contigo murió la felicidad: la felicidad de estar juntos, de crecer, aprender, enseñar, compartir, disfrutar...



No hay comentarios:

Publicar un comentario