Sin duda hay una actriz que me tiene hipnotizado desde hace varios años, ésta es la maravillosa Barbara Stanwyck. De ella vamos a hablar un poco hoy.
No voy a recitar aquí su biografía que para eso están los libros especializados y la wikipedia. Además... ¿quien no conoce a la Stanwyck? Una de las actrices, con permiso de nuestra querida Marlene Dietrich, que más veces y mejor a representado el papel de mujer fatal en nuestras pantallas y para muchos en nuestras mentes... pues su rostro, su físico, queda grabado a fuego en nuestra mente sin poder evitarlo. Sus ojos de almendra, la nariz aguileña, la voz un poco hombruna que tenía... ese cuerpo que con el que Dios la bendijo y la maldijo al mismo tiempo, pues era una de aquellas bellas troqueladas, rotas por dentro. Una enfermedad en la columna la llevó por la calle de la amargura toda la vida, eso sí en la pantalla -como toda profesional que valga- no se le notaba nada.
Me gustaría señalar dos películas que he visto recientemente: Sorry, wrong number (1948) y There's Always Tomorrow (1956). Los films en cuestión de 8 años nos demuestran una evolución grandísima en lo que respecta al personaje de Barbara. Para muchos siempre fue, es y será "la mujer fatal", aquella actriz que encarnaba mujeres duras, sin sentimientos, fuertes... pero la realidad no es del todo así, por lo menos desde nuestro punto de vista.
En estas dos cintas que os comentamos se nos muestra una mujer obsesiva en todos sus actos, un handicap que la seguirá en gran parte de sus producciones. Cine negro y un melodrama, dos opciones, las mismas obsesiones: el mismo patrón visto de otro lado.
En Sorry... se nos muestra como una frágil mujer, enferma, hipocondríaca, en su lecho desde donde cree dominar todo (prometemos una entrada sobre el poder la cama como lugar desde donde ejercer nuestra voluntad). Una bonita alegoría sobre el poder y la corrosión que puede llegar a ejercer por creerse dueño y señor de todo lo que le rodea. En este entrañable y enfermizo personaje lo único que queda de mujer fatal es la tiranía que esta joven heredera ejerce sobre todo lo que está a su alcance, en este caso vía telefónica.
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Fotograma de la histérica protagonista de Sorry... |
Mientras, en There's... se nos muestra una personaje bastante diferente. Mantiene los trazos obsesivos- un poco psicóticos (la verdad) en este caso- en la persecución de su amor de adolescencia del cual guarda, como un gran tesoro, una foto en su cartera. Una película que se basa en los recuerdos de ella y de él, un personaje que está construido en base a esos recuerdos y en consecuencia es igual de frágil que ellos. Aquí la tiranía desaparece por momentos para convertir a Barbara en un personaje infantil, enamorado (como en casi todos sus films, ahora no es viuda negra sino una Barbie) del pasado, de Blue Moon la insacible melodía que nos penetra en nuestra masa encefálica para convertirnos a nosotros en ellos dos... la tiranía de Barbara ya no es contra los personajes de la película sino contra nosotros, los televidentes. Sí señores, como en The Great Train Robbery (1903), la Stanwyck da vueltas a la manivela del organillo como si estuviese sonando un chotis, le mira desafiante, nos desafía a nosotros... ahora la pistola del bandolero se convierte en una melodía. Sin duda una amenaza mucho peor. La mala leche de la mujer fatal no llega a salir para conseguir su objetivo, sino todo lo contrario... y hasta aquí puedo leer, como diría Mayra Gómez-Kempt.
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Reveladora fotografía promocional de There's... |
No obstante este cambio desde sus inicios, sin duda mantiene el carácter fuerte y obsesivo que tanto la hizo triunfar, llorar y convulsionar.
Sin duda éste es nuestro pequeño homenaje a esta menuda mujer que con su belleza nada ortodoxa nos conquistó a golpe de tacón y destello de lentejuelas en Lady of burlesque (1943).
Blue Moon (Nat King Cole)
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